El poker no es un juego de azar y de hecho cualquiera puede dedicarse en exclusiva para no depender económicamente de otro trabajo.
La diferencia entre un ganador y un perdedor radica precisamente en saber que no se trata de un juego de azar y que existen ciertos principios básicos para jugarlo de manera sólida.
Las matemáticas implícitas al poker son un concepto difícil de entender a priori pero con unas cuantas horas de práctica acaban por convencer al jugador de lo importante que resulta combinar el cálculo y la prudencia.
Lo más sencillo de entender es que si tienes las cartas AA (dos ases) tienes más probabilidades de ganar que si tienes por ejemplo las cartas 33 (dos "treses"). A partir de ahí, si realizas siempre tus apuestas con cartas con más probabilidades de perder a la larga perderás. Tu estrategia estará basada en la suerte.
Para ser un buen jugador de poker solamente necesitas: muchas horas de práctica y estudio